Católicos de diferentes partes del mundo celebran la Fiesta de la Santa Cruz, instituida en el siglo IV luego que Santa Elena, la madre del Emperador Constantino, rescatara la Cruz de Cristo en el siglo IV. Tradicionalmente los fieles católicos acostumbran arreglar con flores y rosas la CRUZ el 02 de mayo y por la tarde la acomodan en la parte del frente de cada hogar.

Cuenta la tradición que en el año 326 Santa Elena pudo identificar la Cruz del Señor colocando sobre ella el cadáver de un trabajador, que resucitó. Luego del hallazgo varios trozos de la Cruz se repartieron por todo el mundo llamados “Lignum Crucis”.

En algunas partes del mundo existen tradiciones piadosas para celebrar este día. En algunos lugares de México, los albañiles tienen la costumbre de colocar en lo alto de las fachadas de las casas en construcción, una cruz de madera adornada con flores y papel de china, previamente bendecida por un sacerdote.

En la celebración tradicional en pueblos de Chile, un grupo de fieles se visten con ropas de campesino y visitan casa por casa cantando “Aquí va la cruz de mayo, visitando a sus devotos con un cabito de vela y un cantarito de mosto”, mientras que una persona va cargando una cruz de madera.

En varias ciudades de España se celebra con una tradicional fiesta popular que incluye generalmente procesiones.

En la homilía de la Misa con los cardenales del 14 de marzo, el Papa Francisco dijo que “cuando caminamos sin la cruz, cuando edificamos sin la cruz y cuando confesamos un Cristo sin cruz, no somos discípulos del Señor: somos mundanos, somos obispos, sacerdotes, cardenales, papas, pero no discípulos del Señor”.

El Santo Padre expresó además que “quisiera que todos… tengamos el valor, precisamente el valor, de caminar en presencia del Señor, con la cruz del Señor; de edificar la Iglesia sobre la sangre del Señor, derramada en la cruz; y de confesar la única gloria: Cristo crucificado. Y así la Iglesia avanzará”.